El crédito entre particulares que sigue los principios de la Sharía prohíbe taxativamente el cobro de intereses o Riba. Este modelo de financiación ética se basa en la participación conjunta en las pérdidas y ganancias de los proyectos financiados por prestamistas privados.
En lugar de cobrar un porcentaje sobre el dinero prestado, las partes emplean contratos como el Murabaha o el Mudaraba. Mediante estos acuerdos, el prestamista adquiere un bien y lo revende al comprador a un precio fijado con un margen de beneficio acordado previamente.
La financiación islámica exige que el dinero prestado se destine a actividades comerciales reales y éticas. Se excluye categóricamente cualquier inversión en sectores especulativos, juegos de azar o actividades consideradas haram por el derecho islámico.
Para aquellos prestatarios que buscan esquemas de financiación sin intereses en la región de Oriente Medio y el norte de África, plataformas como Beehive en Emiratos Árabes Unidos ofrecen crowdfunding P2P certificado que cumple con la normativa Sharía.
Asimismo, plataformas internacionales de microfinanciación como Ethis facilitan el contacto entre inversores particulares y proyectos inmobiliarios o comunitarios bajo strictly criterios éticos islámicos sin recurrir al crédito bancario tradicional.
La correcta redacción del documento contractual bajo asesoramiento ético garante que las transacciones respeten la normativa civil del país donde se realiza la operación sin vulnerar los preceptos religiosos acordados entre prestatario y prestamista.