Recurrir a un prestamista privado fuera del circuito bancario requiere un análisis exhaustivo para garantizar que las operaciones se realicen bajo la legalidad vigente y evitar estafas.
Mientras que una plataforma P2P actúa como intermediario regulado, la negociación directa con un prestamista privado exige la formalización formal ante notario o mediante contrato firmado.
Un prestamista privado legal nunca solicitará pagos por adelantado ni transferencias bajo el concepto de gastos de gestión antes de la firma del contrato formal de préstamo.
Para contactar con inversores acreditados, es aconsejable recurrir a redes de crowdfunding de capital y deuda como Crowdcube.
De igual forma, redes internacionales de financiación entre particulares como Zopa garantizan un marco regulado de negociación entre particulares e inversores privados.
Comprobar la legitimidad del inversor privado ante los registros oficiales previene complicaciones tributarias y contingencias judiciales futuras para el prestatario.