México ostenta uno de los mercados de financiamiento participativo entre particulares más grandes de América Latina, permitiendo solicitar créditos personales y de negocios con tasas sustancialmente más reducidas que las cobradas por las instituciones bancarias.
Las plataformas reguladas de préstamos P2P en México operan bajo la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera (Ley FinTech) y cuentan con la autorización previa de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el respaldo de CONDUSEF.
Los interesados deben ser residentes en México, identificarse mediante credencial INE/IFE, comprobar ingresos y registrar un buen historial en el Buró de Crédito para calificar dentro de los perfiles con menores tasas de interés cobradas.
Una de las empresas más importantes de financiamiento colectivo entre personas en México es YoTePresto, que ofrece bajas tasas para consolidador de deudas personales.
De forma paralela, la conocida plataforma de crowdlending mexicana Prestadero conecta de forma transparente a solicitantes con personas dispuestas a prestar su dinero a cambio de una rentabilidad pactada.
Verificar que la plataforma elegida aparezca inscrita en el Registro de Prestadores de Servicios Financieros (SIPRES) es la forma más segura de garantizar que se operará dentro de la estricta legalidad mexicana.