Panamá, como centro financiero internacional de relevancia, posee un amplio mercado de préstamos privados entre particulares. Este sistema permite acceder a liquidez en dólares a tasas negociables fuera del canal de la banca tradicional panameña.
Las transacciones privadas de dinero están amparadas por el Código de Comercio de la República de Panamá. Las partes tienen plena libertad para pactar las condiciones del préstamo siempre que no incurran en figuras delictivas de usura.
Los prestatarios deben presentar su cédula o pasaporte, comprobantes de ingresos y su historial de crédito reportado en la Asociación Panameña de Crédito (APC Buró), el cual determina el nivel de riesgo del solicitante frente al prestamista.
En el ámbito digital panameño, empresas autorizadas de crédito privado como Soluciones Financieras Panamá brindan la infraestructura para tramitar créditos rápidos financiados por capital privado local.
De igual forma, redes de crowdfunding y microfinanzas como MiCrédito Panamá facilitan líneas de préstamos entre particulares para microempresarios y trabajadores independientes.
Para dotar de máxima seguridad jurídica a la operación en Panamá, las partes suelen autenticar sus firmas ante Notario Público o elevar el contrato a escritura pública en caso de aportarse garantías reales.